NAVIDAD: JESÚS, TÚ ERES LA LUZ!!

En este día de la Navidad, celebramos que Dios, en Jesús de Nazaret, se ha hecho hombre. Ha puesto su tienda en medio de nosotros. En medio de la noche brilla una estrella que guía a los humanos. Él es la LUZ que brilla en la oscuridad. El centro de nuestra vida es Jesús de Nazaret y con Jesús la dignidad de la persona resulta ser el centro de todo proyecto de realización humana, que arrastra consigo todo lo creado.

Pregón de Navidad:

El acontecimiento que ahora celebramos tuvo lugar un día de la historia en un lugar del mundo. No es una leyenda ni una invención.

Fue mucho antes de que la humanidad se enfrentara en dos crueles guerras mundiales.

Antes de que occidente descubriera asombrado que había otro mundo y otra humanidad más allá del mar.

Antes de que en Europa surgieran las naciones.

Antes de que el Islam dominara nuestra tierra.

Antes de que los bárbaros amenazaran nuestra civilización.

Antes de que nuestra tierra conociera el mensaje del Evangelio.

Fue en tiempos del emperador Cesar Augusto, siendo Herodes rey de Judea y Cirino, gobernador de Siria.

Habían pasado unos 750 años desde la fundación de Roma y unos 1200 desde que Israel salió de Egipto.

Abraham había salido de su patria unos 1800 años antes y hacía 4000 años que las grandes pirámides de Egipto habían sido construidas.

Aquel acontecimiento fue tan importante que, desde entonces, los cristianos partimos el tiempo en dos mitades: en antes y en después.

Desde entonces los hombres sabemos que no estamos solos porque Dios mismo nos acompaña; sabemos que nuestros sufrimientos acabarán porque él los ha hecho suyos; sabemos que es posible ser hermanos y vivir en paz porque su Hijo es uno de los nuestros y nos ha hecho a todos hijas e hijos suyos.

En esta día baja una estrella a la tierra y su luz vence a las tinieblas. Nace el sol que nos hará sentir el calor de la salvación.

Alegrémonos, hermanas y hermanos, y que el mundo conozca nuestro gozo. Cantemos con júbilo y que nuestra canción se oiga en toda la ciudad porque celebramos el nacimiento de un niño que es el príncipe de la paz.

Su madre es una mujer sencilla. Se llama María. Es una Virgen de Nazaret que prestó su cuerpo y su vida a Dios haciendo así posible el milagro de la Navidad.

Éste es, hermanos, el día en que actuó el Señor. Que sea un día de gozo y de alegría. Dadle gracias porque ha sido bueno con nosotros, porque su misericordia es eterna.

 

PLEGARIA:

Inicios

Los comienzos de Dios en la historia son pequeños, escondidos, nocturnos, eternidad sin testigos en corazones humanos.

Una cuna de juncos en la corriente del Nilo, una llama de zarza en la soledad del desierto, el sí de una adolescente en la intimidad, un sueño para ser adivinado en la confusión de la noche, un profeta sólo en el Jordán ante el futuro encarnado, una chispa luminosa al cruzarse dos miradas, un rubor en la mejilla al decir un nombre propio, un cuenco de agua fresca junto al brocal de un pozo, un vaso de vino en la mesa del publicano ladrón, un perfume de nardo ungiendo para la muerte.

¡Inicio infinito a la medida de nuestra pequeña estatura! ¡Regalo de la inmensidad que se entrega y no abruma! ¡Tú, que dialoga y crece en la carne que lo acoge! ¡Respeto a lo que somos y a todo lo que seremos!